Alimentación aromaterapéutica

Cada sistema del cuerpo humano se basa en los nutrientes de los productos alimentarios, y cuando se le priva de comida o del tipo de alimento adecuado, degenera y empieza a funcionar mal. Así pues, el cuerpo necesita alimentos, pero ¿qué más nos empuja a comer? La respuesta es su aroma y su sabor, los principales estímulos conscientes en el proceso de la alimentación. El aroma y el sabor contribuyen sobremanera a hacernos disfrutar del placer que nos proporciona la comida. La parte del cerebro asociada al sentido del olfato controla además los sentimientos de satisfacción, y es posible que esta asociación sugiera porque el cuerpo debía conseguir que los procesos necesarios para supervivencia (recolección de alimentos para comer) fueran emocionalmente gratificantes. pensemos por un momento en nuestra reacción ante el aroma del café recién molido, las sustancias volátiles de sus granos nos vigorizan inmediatamente y actúan sobre nosotros como una descarga eléctrica.

Si experimentamos placer con un determinado producto, sin duda volveremos a comerlo, y precisamente su aroma y su sabor son los que nos empujan a volver a él. Es, sin duda alguna, un hecho que han estudiado y han explorado los expertos de la industria alimentaria. Así, los aceites estimulantes de los granos de cacao son los que producen el aroma que crea verdaderos “adictos” al chocolate, es decir, individuos que no pueden dejar de comerlo. si esta sustancia no tuviera ni sabor ni olor, probablemente nadie lo compraría ni lo comería.

A menudo los aceites esenciales que encontramos en los alimentos son los mismos que se extraen para usar en aromaterapia. éstos proceden de gran cantidad de plantas aromáticas y de distintas partes de la planta: hojas, flores, raíces, semillas, brotes, corteza, rizomas, resina y vainas. Por tanto estos aceites, que estan presentes en los propios alimentos, pueden tener el mismo efecto que los aceites esenciales que se emplean en aromaterapia. La mayor parte de las plantas comestibles son aromáticas en mayor o menor medida, e incluso sino se pueden obtener sus aceites esenciales, éstos siguen existiendo y aportan aroma, sabor y satisfacción, así como beneficios para la salud.

Si los alimentos no poseyeran estos aromas y sabores, comeríamos tan sólo para sobrevivir, sin disfrutarlos. Actualmente, existen demasiadas personas que sufren depresiones así, las personas obesas sólo experimentan satisfacción comiendo mucho más de lo que necesitan; en cambio, las anoréxicas y las bulímicas llegan a odiar la comida y deprimirse para conseguir estar delgadas, como marcan los cánones de la moda. La causa de ello es que todos sufrimos algún tipo de desnutrición. hemos perdido de vista la necesidad vital del aroma y del sabor en los alimentos ( y “quizas la vitalidad de la comida”), y en consecuencia estamos desnutridos. Esto se debe principalmente a la industria alimentaria, que durante mucho tiempo cocina por nosotros y nos ha privado de la necesidad de ver, tocar, oler y degustar. Los supermercados pretenden llamar nuestra atención con el olor de pan recién salido del horno (que, según los agentes inmobiliarios, es la mejor manera de vender una casa), pero después encierran los alimentos tras el cristal de un mostrador o los precintan herméticamente con plástico transparente y los conservan en neveras. De esta manera no podemos apreciar por su aroma si están al punto o si en cambio están demasiado maduros, y mucho menos podemos hacerlo mediante el tacto. En lugar de esto, se utilizan colorantes para enrojecer la carne, se engordan los pollos con agua y fosfatos, y los melones y otras frutas se recogen antes de que maduren y sean dulces y jugosos, todo por intereses comerciales.

La industria alimentaria nos nutre de ilusiones en lugar de productos verdaderos.

 HISTORIA DE LA ALIMENTACIÓN AROMATERAPÉUTICA

El uso de plantas comestibles como medicina empezó en el antiguo Egipto. existen papiros que explican cómo los egipcios cultivaban, cocinaban y comían plantas aromáticas por placer y para la salud. Cultivaban campos de pepinos, puerros y otras hierbas y especias de gran valor terapéutico. Conocían perfectamente las propiedades dietéticas de muchos alimentos, al igual que sus inconvenientes: sabían, por ejemplo, que el pan de mijo o de centeno era un poco difícil de digerir, y por ello ponían semillas aromáticas y digestivas en la masa, como cilantro, anís y alcaravea. Guisaban las judías con tomillo para prevenir las flatulencias, y antes de cocinar el pescado, lo frotaban con plantas aromáticas para lavarlo y purificarlo. También daban un diente de ajo al día a los esclavos que construían la gran pirámide de Giseh para proporcionarles fuerza y evitar las infecciones; de hecho, hoy en día el ajo aún se considera terapéutico, pues combate las bacterias y los virus.

Los griegostambién utilizaban plantas aromáticas en la cocina y como medicamentos, quizá a causa de la influencia de los egipcios. Hipocrates, el padre de la medicina, recetaba cebollas para la retención de líquidos, perifollo para los trastornos del hígado o del estómago, romero también para los trastornos hepáticos y mostaza para la ciática. Epicuro, el conocido filosofo gourmet, insistía en la utilización de al menos cinco plantas aromáticas para poder disfrutar de una buena comida. Teofrasto, el padre de la botánica, se distinguía por el uso que hacía de las plantas digestivas en la cocina: alcaravea y pimienta con las ostras, orégano e hinojo con el pescado, y perejil y orégano con la carne.

Los romanos comían originalmente alimentos muy simples, pero a medida que fueron conquistando tierras, adoptaron nuevas plantas, hierbas y especias, y también nuevos modos de utilizarlas en la cocina. Se protegían de las plagas quemando hierbas aromáticas y añadiéndolas a sus platos; utilizaban romero, bayas de enebro y albahaca. Al igual que los griegos, los romanos se convirtieron en amantes de la comida y solían celebrar grandes banquetes que sólo se podían digerir con la ayuda de plantas aromáticas y digestivas, especias y otros productos.

También en Asia consideraban medicinales los alimentos y su modo de cocinarlos. El ayurveda, una antigua recopilación de conocimientos hindúes sobre comida y salud, constituía la influencia dietética y medicinal mas importante para los indios. Básicamente, los principios de esta obra requieren que el cuerpo se trate, en primer lugar, con alimentos, y sólo en segundo lugar con medicinas. Los tratamientos a base de comida se centran en los seis tipos de sabores: dulce, ácido, salado, picante, amargo y astringente. Los alimentos con sabor ácido como los cítricos, estimulan la digestión y son beneficiosos para el corazón, pues son ricos en vitamina C. En la antigua civilización china también se formulaban los mismos principios dietéticos; para la salud y el aroma debían combinarse cinco gustos: salado, dulce, ácido, amargo y picante. Los principios del yin y del yang (propiedades refrescantes y calóricas respectivamente) eran y son aún muy importantes en la cocina china; los chinos creen que existe una relación directa entre las propiedades de los alimentos que ingerimos y el yin-yang, es decir, el equilibrio saludable.

Las especias culinarias utilizadas en la India y en China se extendieron probablemente a Occidente con los árabes, que aún hoy en día incorporan en sus comidas numerosas plantas aromáticas asiáticas en lugar de africanas. Civilizaron Europa en muchos sentidos, con su arquitectura, su ciencia, su medicina y sus alimentos; naranjas, limones, arroz, almendras y otras especias se introdujeron en España durante la ocupación musulmana, que duró 700 años. Fue precisamente un árabe el cofundador de la famosa escuela de Salermo, cerca de Nápoles, que utilizaba los alimentos en la medicina.

Aunque pueda parecer extraño, el pimiento que se utiliza actualmente para dar el sabor tan picante al curry no se introdujo en la India hasta después de las grandes exploraciones del siglo XV, cuando Cristobal Colón descubrió América. Anteriormente para prevenir las infecciones bacterianas, los indios ponían en la comida jengibre, pimienta, mostaza y otras especias picantes. A consecuencia de estas exploraciones, se introdujeron una gran cantidad de plantas nuevas: tomates, maíz, tabaco y patatas en Europa, entre otros alimentos, y habas, melones y pepinos en América. Algunos productos no tuvieron aceptación en un principio: las patatas, por ejemplo, pertenecen a la misma familia que la belladona y se creía que causaban la lepra. Este hecho lo menciona por primera vez John Gerard en 1597, uno de los grandes escritores ingleses sobre plantas de los siglos XVI y XVII, época en que las especias y las plantas medicinales tenían una gran importancia.

Así pues, nuestro actual modo de cocinar ha evolucionado desde esos siglos en que se guisaban determinados productos y se combinaban con otras plantas aromáticas, tanto por placer como por terapia. Los chinos y los indios todavía preparan los alimentos como lo hacían tradicionalmente, agrupando en cada comida los diferentes sabores que consideran esenciales para la salud. Podemos aprender mucho de ellos, y también de los árabes, como por ejemplo a mezclar la carne con alimentos dulces como los frutos secos y con alimentos antibacterianos como el limón o la naranja. Sin embargo, nosotros poseemos nuestras propias combinaciones que también funcionan correctamente y son muy terapéuticas. El rosbif inglés, por ejemplo, con rábano picante o mostaza, no es sólo una combinación casual de gustos; las dos especias, que son conservantes y contienen aceites esenciales muy fuertes, se utilizan para que la carne fuera mas saludable. La hierbabuena servida con el cordero tenía como objeto evitar la putrefacción. Sin embargo, además de conseguir que la carne sea más saludable, los aderezos de hierbas y especias realzan el sabor y el aroma de la carne, hacen que sea más sabrosa y satisfacen el sentido del olfato y del gusto. Es interesante comprobar que la carne casi nunca se come sola: generalmente se acompaña algún tipo de condimento vegetal porque, por sí misma, no tiene demasiado sabor.

Algo parecido sucede en la tradición francesa. Un cocinero francés nunca herviría habas sin añadir una ramita de tomillo o perejil para realzar el aroma y el sabor y, recordando la sabiduría de los antiguos egipcios, para facilitar la digestión. El tomillo se utiliza mucho en la cocina campestre, posiblemente porque una de sus propiedades es la de facilitar la asimilación del hierro que contienen las carnes y otros alimentos. cocinar con vino, como hacen los franceses, también es muy saludable, pues añade a los platos muchos de sus nutrientes además de un aroma incomparable. El orégano hace que las setas sean más sabrosas y fáciles de digerir, el zumo de limón por su parte, disuelve las grasas y purifica el pescado y la carne. El ajo, que para muchos constituye la gran esencia de la cocina francesa, es el condimento principal pero son sus propiedades antibioticas las que lo convierten en un producto tan valioso; el ajo es además una gran fuente de yodo. La naranja es prácticamente una medicina en sí misma y se utiliza en la cocina francesa y en fitoterapia. El pato a la naranja una clásica pareja en Francia, combina las propiedades contra la putrefacción del zumo de naranja y los aceites esenciales de su piel con la carne del pato, que es muy grasa y potencialmente tóxica, haciéndola más saludable y de fácil digestión.

Estas combinaciones de alimentos no son accidentales, sino fruto de la sabiduría culinaria recogida a lo largo de los siglos gracias a nuestros antepasados. Sabemos que las plantas existen, pero no por qué motivo ni por qué son tan beneficiosas para la salud en general. En los tiempos en que vivimos, cuando la salud se ve afectada por el estrés provocado por nuestro estilo de vida, la contaminación y los remedios químicos de las enfermedades, deberíamos volver a las antiguas tradiciones, a la medicina natural y a los poderes curativos de los aceites esenciales que contienen las plantas.

CÓMO PREPARAR Y COMER ALIMENTOS AROMATERAPÉUTICOS

Los aceites esenciales son, en primer lugar, antibióticos o desinfectantes y digestivos, y estimulan todas las glándulas y los órganos que intervienen en el proceso de digestión, que es el mas importante del cuerpo. También purifican, dinamizan, remineralizan, reconstituyen, actúan como sedantes y favorecen el apetito, entre otras muchas propiedades. Al igual que los aceites esenciales que se utilizan en aromaterapia, pueden penetrar en la piel desde el exterior y en los tejidos internos del cuerpo, y beneficiar directamente a algunas de sus partes. Muchas plantas, por ejemplo, contienen grandes cantidades de hormonas naturales. Así, la salvia, que es sumamente estrogénica, tiene un efecto muy beneficioso para el aparato reproductor femenino, ya que estimula los ovarios y regula el ciclo menstrual. Las plantas poseen numerosas hormonas porque “sexualmente son mucho mas activas que los humanos y se reproducen por estaciones. Las legumbres que tienen forma de ovario son particularmente beneficiosas para las mujeres, ya que cuando brotan son muy ricas en los nutrientes necesarios para la próxima generación.

Cuanto mas fresca sea una planta y menos se haya manipulado, más propiedades terapéuticas poseerá. Tendrá la cantidad total de vitaminas, minerales y otros nutrientes que se pierden, en gran parte, en los procesos de envasado, congelación o refinación. Los alimentos crudos están “vivos” y cuando se someten a altas temperaturas o se destruye su integridad estructural, pierden su energía y sus aceites esenciales. Otra consideración relativa a la frescura es la “temporada” natural de los alimentos. Los alimentos locales y del tiempo serán mucho más frescos y, por tanto, más beneficiosos para nuestro cuerpo. Las manzanas y las zanahorias que compramos fuera de temporada seguramente llevan almacenadas mucho tiempo: como consecuencia, han ido perdiendo su valor en vitaminas, nutrientes y minerales. es por esto que siempre debemos comprar y comer fruta del tiempo.

También es mejor comer la mayoría de los vegetales crudos, aunque algunos, como las legumbres, el arroz, las patatas, deben cocinarse para que sean comestibles e incluso sabrosos. Mucha gente piensa que los alimentos crudos son difíciles de digerir, ignorando que con hierbas y especias se facilita su digestión. Masticar correctamente también facilita la digestión de los alimentos. Es sorprende el hecho que desde pequeños enseñemos a nuestros hijos a lavarse los dientes, pero no les enseñemos a masticar, lo cual es tan importante para la salud de los dientes y de las encías como para el resto del cuerpo.

Cortar los alimentos en trozos pequeños en pedazos pequeños o rallados es otra manera de que se puedan asimilar más fácilmente: se pueden rallar las zanahorias, los nabos, el apio, los rábanos, la remolacha, etc; cortar los champiñones, los tomates, las cebollas, el pimiento, la coliflor, el hinojo y el apio, y desmenuzar la col y otros vegetales. Antes de cortarlos deben lavarse (se puede añadir un poco de zumo de limón o vinagre de sidra al agua para lavarlos bien). Si es posible, hay que intentar comprar hortalizas de cultivo biológico, ya que de lo contrario pueden contener productos químicos derivados de los insecticidas y fertilizantes empleados.

Cocer al vapor o asar a la parrilla constituyen otras maneras de preparar los vegetales; ambas son rápidas y aseguran que la mayoría de nutrientes permanezcan en los alimentos. Si hervimos cualquier alimento, sus nutrientes solubles se pueden perder en el agua, y por ello es importante conservar el agua de cocción de la verdura para preparar luego una sopa, elaborar una salsa o tomar como consomé.

También es importante comer según las estaciones del año, cuando hace mucho frío tenemos tendencia a comer alimentos más pesados y grasos, olvidándonos por completo de la eficacia de los alimentos aromáticos: las hierbas hidratan y nos mantienen calientes, y las nueces y los frutos secos, muy ricos en nutrientes, se pueden cocinar en compotas o se pueden picar. Alimentos ligeros como las ensaladas y otras hortalizas son más apropiados para los meses de verano. Normalmente, el cuerpo ya nos indica lo que necesita en cada momento. El problema es que la mayoría de las personas no escuchan a su cuerpo, y es entonces cuando pueden aparecer problemas de obesidad y otras alteraciones de salud.

La mayoría de personas se sorprenden cuando se les dice que todo lo que huelen y comen es importante para su salud. Deben comprender que frutas, hortalizas, legumbres, frutos secos, hierbas y especias nos ayudarán a equilibrar el sistema nervioso y el aparato digestivo, favorecerán el crecimiento y la regeneración celular, y nos ayudarán a sanar física y mentalmente. Todas las maravillas de la naturaleza están ahí para que les saquemos provecho, y todas pueden y deben estar en la cocina. En el frigorífico y en la despensa podemos disponer de una farmacopea de alimentos que nos mantendrán sanos, vivos, satisfechos y activos. Ser un cocinero bueno e imaginativo, capaz de combinar todos estos nutrientes, equivale a ser un doctor casero. En realidad, muchos cocineros, a menudo sin saberlo, dan en el clavo al elaborar algo sublime para el olfato y el paladar en un plato que armoniza energía, placer, aroma y salud, creando una sinfonía culinaria. Debe considerar la cocina como el cerebro de la casa, donde tiene que haber de todo para que nosotros y nuestra familia estén en las mejores condiciones.

CÓMO USAR ALIMENTOS AROMATERAPÉUTICOS

Los productos aromáticos que resultan beneficiosos al comerlos también se pueden utilizar de otro modo: en infusiones y tisanas, en inhalaciones, como compresas y cataplasmas, y también en zumos, vinos, licores, aceites y vinagres.

Infusiones y tisanas
Contienen todas las propiedades esenciales de las plantas aromáticas (normalmente las hierbas y especias, aunque también se pueden utilizar algunas frutas y hortalizas) y deberían sustituir al te y al café, que son estimulantes, Cuando se toma la decisión de adoptar una dieta sana aromaterapéutica, podremos comprar las hierbas en bolsitas, al igual que el té, en establecimientos de productos naturales.

En general se emplea una cucharita de hierbas frescas trituradas o la mitad de esa cantidad si se trata de hierbas secas por cada tazón de agua hirviendo. Se deja en infusión durante siete minutos y después se bebe. Puede endulzarse, según el gusto, con miel (incluso se puede elaborar una miel aromática introduciendo hierbas o especias en miel líquida). Las especias y otras hierbas aromáticas pueden necesitas mas tiempo de cocción.

Zumos

Muchas hortalizas y frutas se pueden licuar y, como no están cocidas, son extremadamente nutritivas y contienen todas sus propiedades. El pionero Suizo de la comida cruda, el Dr. Bircher-Benner, introductor del muesli, utilizaba los zumos como base de numerosos tratamientos. Para aprovechar al máximo todos sus nutrientes es necesario tomarlos recién hechos. Los exprimidores eléctricos son imprescindibles para ello.

Vinos y licores

El vino y el licor, si se toman con mesura, pueden ser beneficiosos para el cuerpo en muchos aspectos. Algunos se pueden aromatizar añadiendo frutas, hierbas o especias y otras plantas como el ginseng. Normalmente, se macerará el aromatizante escogido en un vino o licor durante una semana, algunos aromatizantes pueden ser angélica, albaricoque, mora, canela, membrillo, ginseng, endrinos y vainilla. Por último recordamos que no hay que emplear los mejores vinos para elaborar vinos aromáticos.

Aceites y vinagres de hierbas

Preparados en casa resulta mucho mas efectivo y divertido que comprarlos. Tanto los aceites como los vinagres se utilizan frecuentemente en la cocina para escabeches o para aliñar las ensaladas, pero también pueden servir como base de práctica más estrictamente aromaterapéuticas: en masajes y en la limpieza y tonificación de la piel.

Aproximadamente hablando, se necesitan 225g de hierbas frescas, la mitad si son secas, por cada 600ml de aceite de oliva, girasol, soja o cualquier otro, es conveniente usar aceites suaves. Se pueden utilizar especias, ajo, jengibre, etcsegún el gusto. Unos 50g de ajo picado resultarían bastante fuertes para la cantidad mencionada de aceite, al igual que una o dos cucharaditas de especias picadas. se deja macerar todo junto, bien tapado, durante 2 o 3 semanas en un sitio soleado. Asimismo, se añade hierbas o especias a un aceite de oliva virgen, obtenido por presión en frío, por ejemplo, además de contribuir a decorar la cocina o los estantes de la despensa, realizará sus propiedades terapéuticas. Se empleará la misma cantidad de hierbas u otras especias para 600ml de vinagre de sidra. Deberemos mantenerlo en un lugar oscuro durante al menos 10 días y removerlo de vez en cuando.

Infusiones para aplicaciones

Se utilizan como compresas para los ojos o la piel de la cara. El método es el mismo que para las infusiones y tisanas de hierbas que hemos comentado anteriormente, así, se utilizan hierbas frescas o secas, especias enteras u otros aromatizantes adecuados. Se empapa una pieza de hilo o de algodón puro en la infusión colada, que puede estar tibia o fría, y después se aplican en la zona que se desee tratar.

Decocciones y maceraciones

Este método se utilizará en los tallos gruesos, raíces y semillas, que se deben triturar en un mortero y llevar a ebullición durante 1 o 2 minutos. Finalmente, el líquido resultante se cubre y se deja reposar. Para preparar una decocción, se cuela después de 15 minutos, en cambio, para preparar una maceración más fuerte, se cuela después de varias horas.

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