Combinaciones creativas

PROPIEDADES TERAPÉUTICAS Y ESTÉTICAS

Los aceites esenciales se mezclan con dos finalidades: por sus efectos médicos o para crear un perfume. Si utilizamos aceites esenciales puros, éstas no constituyen dos categorías diferentes sino dos extremos de una misma escala. En uno de los extremos tratamos la acción terapéutica sobre un enfermedad puramente física como el dolor de espalda; en el otro extremo, se halla la respuesta emocional o estética frente a una determinada fragancia. Desde luego, la persona que padece lumbago también tiene una disposición física o emocional, de la que puede ser consciente o no, que responderá de forma sutil ante una mezcle determinada de aceites. De forma similar, si creamos un perfume que expresa la personalidad única de un individuo, éste tiene un efecto curativo general sobre la persona en su conjunto.

De esta forma, al mezclar aceites, incluso si lo hacemos básicamente por sus propiedades medicinales, es mejor tener en cuenta la fragancia. Resulta más placentero utilizar un remedio que agrade a la persona afectada. Algunos olores pueden resultar bastante incompatibles (una mezcla claramente floral, por ejemplo, resultará inaceptable para la mayoría de los hombres). Aunque la elección y combinación de los aceites es una cuestión personal, existen alguna líneas básicas que pueden resultar útiles.

PROPORCIONES CORRECTAS                                                                                                        

Normalmente  los aceites esenciales deben diluirse para su uso terapéutico antes de aplicarse sobre la piel. Para preparar un aceite de masaje o corporal, el aceite o los aceites esenciales utilizados se deben mezclar primero con un aceite base ligero como el de pepitas de uvas o de almendras dulces. Otros aceites que se pueden emplear como base son los de girasol, avellana, cártamo, cacahuete, soja o germen de maíz. En cualquier caso no se deben utilizar aceites minerales. Los más nutritivos y generalmente más espesos, como los de yoyoba, aguacate, hueso de melocotón o de albaricoque, borraja, oliva, sésamo, así como algunos aceites de infusión como el de caléndula o hierba de San Juan también pueden incluirse (hasta en un 10%) en el tratamiento de ciertas enfermedades. Un poco  de aceite de germen de maíz ( como un 5 por ciento), actuará de conservante.

El contenido de aceite esencial de una mezcla debería ser de entre el 1 y el 3 por ciento, dependiendo del tiempo de afección; las enfermedades físicas requieren un concentración más elevada que las emocionales. Algunos aceites florales de calidad se difunden mejor que la mayoría de las esencias – basta con un pequeñísimo porcentaje para conseguir un fuerte efecto.

SINERGIAS                                                                                                                                    

Las proporciones de cada aceite esencial en un mezcla también pueden ser vitales para la efectividad del remedio en conjunto (muchos libros de aromaterapia contienen recetas exactas para desórdenes específicos). Algunos aceites, al mezclarlos, tienen un efecto mutuamente estimulador de forma que el conjunto es superior a la suma de las partes: por ejemplo, la acción anti inflamatoria del aceite de manzanilla se potencia al mezclarlo con aceite de lavanda. Cuando los aceites mezclados trabajan armoniosamente juntos, la combinación se llama “sinergia”. “Con el fin de crear una buena sinergia, se debe tener en cuenta no únicamente el síntoma que se desea tratar, sino también la causa subyacente del desorden, las características biológicas y los factores psicológicos o emocionales que están presentes”.

Esta es principalmente la conclusión a la que llegó la señora Maury al prescribir una PI (o Prescripción Individual) a sus pacientes, para las que mezclaba esencias que combinaban no sólo sus necesidades físicas sino también sus circunstancias y su temperamento.

En general, los aceites de la misma familia botánica combinan bien entre sí, igual que los que poseen algunos constituyentes en común, como los aceites alcanforados, que contienen un buen porcentaje de cineol, de la familia Myrtaceae (eucalipto, árbol del té, cajeput, mirto, etc…), además de muchas plantas herbáceas como la alhucema, el romero o Salvia lavandulifolia. La mayoría de las fragancias florales combinan bien entre sí, igual que las maderas, bálsamos, aceites de cítricos y las especias, etc. Aniba rosaeodora y el linaloe combinan bien, aunque pertenecen a familias botánicas diferentes, por que ambos contienen una elevada proporción de linalol y de acetato de linalilo.

Algunos aceites como los de rosa, jazmín, Evernia prunastri y lavanda parecen realzar casi todas las demás combinaciones, y se encuentran (generalmente de forma adulterada) entre los ingredientes de la mayoría de los perfumes comerciales.

Algunas combinaciones, por otro lado, tienen un poder inhibidor mutuo. Es cuestión de conocer la “personalidad” de cada aceite esencial y de confiar en la intuición.

ARMONÍA DE FRAGANCIAS

En el siglo XIX un francés llamado Piesse dio un nuevo enfoque a los trabajos de perfumería clasificando los olores en función de las notas de una escala musical. Traspuso la armonía musical al reino de las fragancias, en el que las notas correspondientes a cada esencia formaban acordes perfectamente equilibrados o armónicos al ser combinados.

La purista visión de Piesse hace tiempo que ha sido descartada, pero continúa inspirando los trabajos de perfumería actuales, puesto que los aceites siguen dividiéndose en notas “altas” , “medias” y “bajas”.

La nota alta tiene una naturaleza fresca y ligera que se hace aparente inmediatamente debido a su rápida tasa de evaporación.

La nota media es el corazón de la fragancia, la que suele constituir la parte mas importante de la combinación y cuyo aroma emerge poco después de la primera impresión.

La nota baja es un aroma rico, pesado, que emerge lentamente y tarda en desaparecer. También actúa como fijador para retener a los aceites más ligeros, evitando que se dispersen demasiado rápidamente.

se dice que el ylang ylang es un aceite perfumado bien equilibrado. puede describirse como poseedor de una nota floral alta muy poderosa, una nota media rica y cremosa, y una nota baja suavemente floral y ligeramente especiada.

en resumen, cada aceite esencial también se clasifica de esta forma en función de su carácter dominante.

Se dice que un perfume bien equilibrado debe contener elementos de cada una de estas tres categorías, cuyas cantidades determinarán si se trata de una esencia oriental embriagadora o de un ligero aroma floral. Si bien esta teoría pertenece a los perfumistas, los mismos principios pueden aplicarse también a la aromaterapia y en la preparación de remedios personalizados.

PERFUMES PERSONALES

Crear un perfume o una fragancia individual es como pintar un cuadro o cocinar un plato: requiere un correcto equilibrio entre colores o sabores, ni demasiado poco , ni demasiado abundante, un tema. Un perfume debe poseer un punto central alrededor del cual se unen las demás fragancias. Por ejemplo, si deseamos crear una fragancia oriental o una que caliente el corazón y resulte inspiradora, los aceites de maderas o almizclados y los bálsamos jugarán un papel central. El carácter general de un perfume también se beneficia con combinaciones inusuales o diferentes que contribuyen a dar personalidad a una fragancia que, de otro modo, sería plana. Una fragancia floral con un toque de especias, como clavo o canela adquiere profundidad e interés, pero la proporción es vital, ya que podría alterar el equilibrio del perfume. Un perfumista cualificado puede identificar cerca de 30.000 olores diferentes, pero para empezar es mejor familiarizarse con unos cuantos aceites comunes e ir aumentando: si se utilizan en un principio un máximo de tres o cuatro aceites diferentes por composición es posible seguir manteniendo el contacto con sus olores y cualidades individuales para luego ir construyendo un vocabulario de olores personal. La mayoría de los perfumes comerciales se diluyen en alcohol; un agua de colonia típica no contiene mas del tres al cinco por ciento de aroma, generalmente sintético. Es mejor elaborar los perfumes caseros usando únicamente esencias puras, que duran más y pueden emplearse puras sobre l piel y en el agua del  baño, etc. Sólo con la practica se puede descubrir qué es lo que funciona, pues la particularidad de los aceites esenciales consiste en que poseen una amplia gama de posibilidades terapéuticas complementadas por un vasto espectro de fragancias que pueden formar infinitas combinaciones.

En palabras de John Steele:

La combinación creativa es un proceso alquímico estético… aprender a ” escuchar por la nariz”. Escuchar es estar receptivo, estar vacío. cada gota trae consigo orquestaciones de vibraciones olfativas, el “canto de la mezcla”. Una combinación no se prepara de una sola vez, sino que evoluciona, crece e interacciona, no sólo los aceites esenciales entre sí, sino también con el perfumista.

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